Y volvemos a casita. Hace ya dos días que estoy aquí y qué bien me siento. Ahora ya no me apetece ir a ningún lao. Aunque vaya, esto es normal, luego, en unos dias estaré también harta de estar aquí y como siempre, tendré que mover mi culito lindo hacia otros lugares.
Os explicaré mi última aventurilla por India y así cerraremos el capítulo de Asia por una temporada más.
Como sabéis, llegué a Delhi y ahí me quedé un día en un hostalillo y comienda indian food. A pesar de toda la contaminación, suciedad, muchedumbre, etc...Delhi parecía tener su encanto.De echo, me estaba hasta gustando un poco. Si bien decir, que tendríais que haber visto como se quedó mi camiseta blanca después de pasear unas horas por la ciudad!Asquerosa, negra y la he tenido que meter dos veces en la lavadora.
Entonces, continuo: Todo parecía normal, hasta que decidí contratar el puñetero viaje en autobús a Agra. Salía muy barato y me dijeron que tardaba una hora más que yendo en tren, por lo que no estaba mal. La cosa fue que: sólo para la ida, tardamos 6h, lo que supone: 3h más de lo esperado. Ok, paciencia...Además de que tenian que venirme a buscar al hotel, y lo hicieron, sí, pero una hora más tarde. Luego paramos: una vez en la gasolinera; otra vez para desyunar; otra vez en una tienda de artículos de regalo; otra vez para comer, y finalmente fuimos a visitar el Taj Mahal y el Fort, otro monumento. Pues 45 minutos para el Fort, y 1h para TMahal. Hasta aquí, mi paciencia aún estaba controlada. El Taj Mahal es impresionante y precioso. Sin duda una de las maravillas del mundo. En el recinto, se respira mucha calma y tranquilidad. Ahora pienso que si algún día me reencarnase tengo la tercera personificación elegida: ser una de las bellas mujeres indias que vivían en el harén dentro del Taj Mahal. Estaría chulo, eh!Bueno, y dejando de lado el inciso, sigamos con el puñetero viaje. Después de Taj, paramos en otra gasolinera, en dos templos más, cuando ya eran las 8 de la noche y ya no se veía mucho, pero como con toda la gente con la que iba eran hindus, a ellos les hacía gracia parar pq rezaban. Era la ciudad donde se dice Khrisna nació. Bueno a mí, llegadas esas horas intempestivas, no me importaba nada donde ese Dios había nacido o muerto. Sólo quería llegar a mi hotel. Recalcar también que ahora en la India hace un calor que es pa asfixiarse!
La hora de llegada fueron......ta xan ta xan.....: las 3.30 de la madrugada, y pa más irni, el autobús me deja en una calle de Delhi ahí tirada, junto con otra pareja, que los pobres me ayudaron y ellos se ayudaron a sí mismos pq no tenían ni idea de donde estábamos, cogimos un rickshaw y finalmente conseguimos encontrar nuestros aposentos. Ahora imaginad: 21 horas en una excursión que parecía ser un paseito!Mi paciencia llegó a caer por los suelos. Ya no sabía qué hacer o qué decir. Suerte que me dormí un ratito, auqnue al despertar tenía como cinco picadas de mosquito que no veas como picaban!
Después de llegar al hotel, dos horas más tarde, me estaba levantando del frío que tenía. Me había puesto enferma: no dejé de ir al lavabo en repetidas ocasiones y tenía fiebre. Ese mismo día debía ir al aeropuerto y coger mi vuelo a casa. Oh, que ganas tenía por favor!Finalmente, después de ir a la farmacia, que me dieran medicamentos, seguir yendo al lavabo más y más....llegó la tarde, la noche, el vuelo, Istanbul de pasada, y Barcelona. Allí estaban todas esperándome: mi mama, Maria, Sandra, Cris y Olga. Que bien me sentí al verlas. Se me quitaron todos los males!Todas me habían mentido diciéndome que no podían recogerme, jejeje, no saben na!Y al salir del aeropuerto, sólo hacía que verlo todo precioso y más precioso. Lo miraba todo al detalle: carreteras, montañas, el verde que rodea todo, los coches, los edificios, la gente sin ojos achinados......vaya, lo bonita que es mi ciudad y rodalies.
Una vez en casa, mi madre ya me preparó uno de mis platos preferidos: el arroz con bacalao. es que lo cocina tremendamente bien. Y en los armarios y nevera tengo millones de caprichos. Me siento toda una princesa.
Esta noche, mi padre me vino a buscar y me llevó a una pizzeria que me encanta, a comerme una pizza de salmón con la que soñaba desde hacía meses. De postre: tiramisú....¿pero qué más puedo pedir?
¿Y qué más puedo deciros chicos? Que como siempre, happy de continuar aquí y allí, donde sea. Feliz de teneros, y de poder hacer todas estas pequeñas cosas que me llenan de satisfacción. Que ahora mismo no me apetece nada coger los bártulos otra vez y embarcarme en una nueva aventura fuera. Siento que la nueva aventura está aquí. Veremos que sucede en el próximo capítulo. Besos desde el Mediterráneo.
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